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Crianza y culpa: ¿Lo estoy haciendo bien?

Hay días que hagas lo que hagas, te enfrentas a un sentimiento de culpa que no te abandona...

La paternidad y la maternidad, es aprender a convivir con la eterna pregunta de “¿lo estoy haciendo bien?”, mientras consideras que siempre existe una forma mejor de hacer las cosas. Por más que buscas e intentas informarte, esa manera maravillosa de afrontar la crianza que te permite actuar con seguridad y aliviar la carga de culpa, no termina de llegar.

Los padres y madres de hoy trabajan y enfrentan largas jornadas laborales con el objetivo de ofrecer lo mejor a su familia pero, por contra, cargan con el sentimiento de no dedicarle lo más valioso: tiempo con ellos.

“Los niños deberían vivir alejados del estrés y las prisas”

Como padres nos solemos culpar de actuar siempre con prisas por llegar al colegio, al trabajo, a las actividades extraescolares, a eventos. En estas carreras arrastramos también a nuestros hijos que, por lo menos durante esta etapa de su vida, deberían ser ajenos a este estrés.

En este artículo tienes más información sobre cómo el tipo de educación que recibimos afecta nuestro desarrollo.

Cómo evitar que la culpa interfiera en nuestra labor como padres

La culpa genera una sensación de inestabilidad emocional que, en muchas ocasiones, nos resta energía y serenidad, mientras que el ritmo desenfrenado de nuestras vidas nos impulsa a buscar ayuda de manera inmediata, dando por válidas ciertas afirmaciones que adoptamos como referencias indiscutibles.

La sobreinformación sobre educación y crianza ha inundado las redes sociales. El acceso ilimitado a Internet y el desarrollo de perfiles personales y profesionales como método de autopromoción, hace que proliferen los autodenominados “expertos” así como la publicación de imágenes retratando situaciones ideales en todo momento. Este material sobre familias perfectas, ha desembocado en una sensación de culpa y puede generar una presión adicional sobre el resto de las familias. En este tipo de canales, debemos ayudarnos de la razón, para saber qué tipo de información puede sernos de ayuda y seleccionar la que más nos interese.

Internet es una buena herramienta, pero es clave saber hacer un buen uso de ella, para proteger nuestra salud emocional y poder inculcar estas mismas prácticas en los más jóvenes.

La guía gratuita de Meridiano Seguros sobre el buen uso de la tecnología “Mamá, papá, ¿puedo usar el móvil?, ¿puedo conectarme a Internet?” puede ser una gran aliada en este tema.

“Las comparaciones son odiosas”

Si el primer paso como padres para evitar que la culpa nos persiga es saber estar informados, el siguiente es evitar las comparaciones, pues son estas las que nos hacen crear expectativas poco realistas.

Trabajar sobre un objetivo y seguir unas pautas para inculcar hábitos saludables de alimentación, una vida activa o una infancia donde las pantallas no sean las grandes protagonistas, no significa que tengamos que actuar obsesionados o que no podamos permitirnos ciertas licencias.

Estrategias de conciliación familiar

Como padres, esperamos que las nuevas tecnologías también nos ayuden en el proceso de conciliación familiar y laboral. Sin embargo, es fundamental mantener una disciplina en el uso de las mismas para poder separar el tiempo de dedicación a nuestras obligaciones profesionales del que debemos compartir con nuestra familia o de lo contrario el estrés y la dificultad para la desconexión, pueden llevarnos de nuevo a desarrollar o incrementar nuestro sentimiento de culpa.

Mamá, papá, lo estáis haciendo bien

Aceptar que todos podemos tener un mal día, no dejarnos llevar por las vidas idílicas en redes sociales, no acatar cualquier información que veamos en Internet y consultar con un especialista si realmente pensamos que podemos tener un problema, asimilar que no podemos tener el control de todo lo que ocurre a nuestro alrededor y aceptar la culpa como padres y madres solo cuando realmente nos ayude a mejorar, son algunas de las pautas básicas para gestionar este tipo de sentimientos que nos asaltan.

La crianza es una tarea y una responsabilidad diaria que en ocasiones se torna en una montaña difícil de escalar- y es que a veces, lo que nos exigimos rebasa nuestros límites - y, en otras, parece que todo fluye con naturalidad, disfrutando en familia y sintiéndonos orgullosos de lo que estamos logrando.

Al fin y al cabo, de eso se trata, de vivir la oportunidad única de experimentar los desafíos que supone tener hijos y hacerlo de la mejor manera que podamos, siendo también conscientes de lo que conseguimos con ellos y aliviando de vez en cuando la carga mental que nos genera la culpa.

Descubre cómo el pensamiento positivo puede ayudarte a gestionar tus emociones día a día.

Publicado en Meridiano Seguros

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