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Cómo gestionar cambios drásticos de rutina

Nadie tiene una referencia previa a la que aferrarse para ofrecer una respuesta a los cambios actuales: tenemos que desarrollar paciencia, resiliencia y, pese a todo, tratar de encontrar de nuevo la sensación de bienestar.

A lo largo de nuestra vida vamos a experimentar cambios de rutina constantes, como una ruptura sentimental, un cambio de ciudad, de hogar o, de trabajo. Algunos serán más drásticos que otros, o incluso por fuerza mayor, como en estos momentos los producidos por el confinamiento.

Nos resistimos a salir de nuestra zona de confort

El cambio es natural, pero nos produce inseguridad, por lo que intentamos evitarlo, ya sea un cambio voluntario o una situación que nos llega repentinamente. Esta resistencia se debe a que la rutina nos genera seguridad y sensación de control, lo que llamamos: la zona de confort. Algunos tipos de miedo producidos por la incertidumbre de salir de esa zona pueden ser:

  • Miedo a lo desconocido. Salir de lo habitual, lo conocido. No saber qué traerán estos nuevos escenarios o el futuro es lo que hace que sintamos inquietud.
  • Miedo a no dominar la situación. Sentir que no tenemos todo bajo control nos genera incomodidad.
  • Miedo a equivocarnos. Es uno de los más comunes: el de tomar la decisión equivocada y que por ello, tengamos que pagar unas consecuencias.

Y a estos temores, debemos añadir las limitaciones reales (espacio, convivencia, incertidumbre) derivadas del estado de alarma y la situación de confinamiento.

Algunos consejos

Actualmente, el mundo se encuentra en un estado de letargo y con las rutinas alteradas debido a la pandemia por Coronavirus, por lo que los cambios han sido drásticos, casi de un día para otro y sin aviso. Aunque la situación sea repentina y compleja, hay algunos consejos que pueden ayudar:

  • No resistirse al cambio, porque puede dejarnos estancados.
  • Asumir que además de inevitables, los cambios son necesarios.
  • No esperar que el cambio no suponga ninguna pérdida.
  • Pensar que la vuelta a la realidad será escalonada.
  • Centrar la atención en los aspectos positivos.
  • Crear una rutina que nos permita tener cierta estabilidad.
  • No guardar los sentimientos para uno mismo, expresarlos.

Encontraréis más acciones que os pueden ser de ayuda en nuestra Guía para el confinamiento en familia.

Todo depende de la actitud

En periodos de crisis, los seres humanos desarrollamos recursos y buscamos soluciones. Por lo tanto, vamos a procurar atravesarla sin exceso de temor, pese a los riesgos y dificultades, viéndola como una posibilidad para renacer y fortalecidos.

Vamos a necesitar un proceso de recuperación hasta poder encontrar la vuelta a la normalidad, que no va a poder ser de un día para otro, sino un proceso escalonado. Nuestras emociones durante el camino pueden variar desde el aburrimiento y la rabia, hasta el miedo y la ansiedad; pero debemos validarlas, reconocerlas y aceptarlas para poder expresarlas. No es bueno que las interioricemos, así que permitámonos llorar, gritar, enfadarnos y dar salida al agobio, evitando que se nos quede dentro.

Si se mantiene una actitud flexible y optimista, será mucho más fácil afrontar cualquier cambio que se presente; o bien, cualquiera que se quiera realizar. La actitud flexible hace que no tengamos un apego excesivo a la situación anterior y ayudará a superar las posibles dificultades que se presenten.

Publicado en Meridiano Seguros

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