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Por qué los niños deben ayudar en las tareas domésticas

Cuando los hijos son pequeños, su cuidado y atención es una tarea constante en la vida de sus padres. Desde vestirlos por la mañana hasta ducharlos por la tarde y acostarlos por la noche, hay un sinfín de actividades diarias, tanto personales como domésticas, en las que poco a poco, debemos introducirlos para que sean conscientes de que las tareas del hogar son un trabajo de todos.

Para los más pequeños, estas tareas pueden ayudarles en múltiples ámbitos.

  • Controlar poco a poco las tareas del hogar, y que estas adquieran complejidad con el tiempo, hace que los niños logren autonomía e independencia, así como habilidades para superar otros retos que se les presenten.
  • Ayudar en casa implica que no solo aprendan a fregar los platos o hacerse la cama, sino que les enseña habilidades sociales para superar dificultades, organizar su tiempo, sus prioridades y planear estrategias.
  • Colaborar en las actividades cotidianas, hace que se sientan parte de un grupo, por lo que mejorarán el trabajo en equipo y las relaciones familiares, así como el desarrollo de valores relacionados con la solidaridad, la humildad, la empatía o la paciencia.
  • Al dejar que las tareas que realicen vayan adquiriendo importancia, se está dotando al niño de una responsabilidad, que generará un aumento en su autoestima, durante el proceso y en el momento de finalizarla.

Además, tareas como ordenar sus juguetes o vestirse solos ayudan a mejorar el equilibrio y la coordinación motora. En esta misma línea, con estas actividades les estaremos creando un buen hábito que podrá mejorar su sentido de la organización.

Para que podamos ver estos beneficios, como padres también debemos tener en cuenta una serie de pautas a seguir.

  • Supervisión. No debemos olvidar que esto es un aprendizaje, por lo que ante todo, debemos enseñarles cómo se hacen las tareas.
  • Adecúa las tareas. No tiene sentido que la tarea sea poner la mesa, si los platos y vasos están en estantes altos de difícil acceso para ellos o incluso peligroso, ya que en este caso tendrían que subirse a algún objeto para alcanzarlos.
  • Elogiar sus logros. La motivación es esencial para que los niños se involucren en las tareas del hogar.
  • Tener paciencia. Si se comete algún error, tener paciencia y no criticar negativamente la acción, sino animarles a intentarlo de nuevo o incluso hacer la tarea juntos para que puedan ver en qué se han equivocado y puedan aprender de ello.

Pero ¿qué tareas deberían realizar?

Podemos diferenciarlas según las edades comprendidas.

  • 2-3 años. A esta edad pueden empezar a recoger los juguetes y guardarlos, regar las plantas, aprender a comer solos, o vestirse y desvestirse con ayuda.
  • 4-5 años. Ayudar a poner y quitar la mesa, dar de comer a la mascota, lavarse los dientes o guardar los libros en la mochila pueden ser actividades a realizar.
  • 6-7 años. Pueden realizar solos tareas como lavarse la cara y peinarse, preparar la mochila de gimnasia, llevar la ropa sucia a lavar y limpiar la mesa.
  • 8-9 años. A esta edad es habitual que empiecen a hacer la cama, se preparen el bocadillo del colegio, la merienda, saquen la basura, barran o se aten los cordones de los zapatos solos.
  • 10-11 años. Como añadido a todo lo anterior, podrían limpiar y organizar su dormitorio, hacer los deberes solos, rellenar y poner el lavavajillas o la lavadora, tender la ropa y ducharse sin ayuda.
  • 12-13 años. Por último, siendo ya casi adolescentes, la carga y responsabilidad puede empezar a ser mayor, de modo que realicen por sí mismos sus horarios, ayuden a hacer la comida, hagan recados, ayuden a vestir y bañar a sus hermanos o incluso a lavar el coche.

Published in Meridiano Seguros

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